
La cuestión es que entre pileteada, relax y algunos cocteles exóticos, Malala contó la odisea que pasó para llegar hasta mariachilandia. Primero, se olvidó del permiso del menor de su hijo, y después que se confundió de pasaporte y al final, tiró una reflexión que dejó pensando al rollo. ¡Atendé na un poco su video!

