El hombre trabajaba en una estancia en la zona de Boquerón y comentó que uno de sus hijos menores de 6 años presentó algunos problemas respiratorios que después se convirtieron en una grave pulmonía.
Pasaron los días y don Crispín junto con su esposa decidieron internar al pequeño que cada día estaba más grave. La situación económica de la familia es bastante escasa y debido a eso el señor tuvo que pedir un adelanto de 1.000.000 de guaraníes para poder comprar medicamentos.
El dinero jamás apareció.
“Le pedí a mis jefes un millón de adelanto y me dijeron que ya le hicieron un giro a mi esposa. Yo le pregunté a mi señora si llegó, pero me dijo que no”, he’i a Crónica don Crispín.He’i avei que la situación de su pequeño hijo no estaba del todo bien y tenía la necesidad de pedir permiso, pero la solicitud no fue aceptada.
“Yo pedí permiso a mi patrón y me dijeron que no, la excusa fue que había mucho trabajo, y después de una semana mi esposa me avisó que mi hijo murió”, contó entre lágrimas el señor.
Le deben 3 millones y no le pagaron he’i

El señor Crispín contó que se le llenaron los ojos de lágrimas al recibir la noticia de la muerte de su hijito, quien pasó varios días luchando por su vida en un hospital de la zona. De la rabia y la impotencia decidió renunciar a su trabajo para poder ir a enterrar al pequeño.
Tras su salida sus jefes le prometieron que le iban a pagar una indemnización que hasta ahora ni rastros hay de aquel dinero, contó. El monto que le deben es de 3.000.000 millones de guaraníes según comentó, y reveló que su sueldo era de 1.500.000.
“Estuve trabajando cinco meses en la estancia. Cuando me enteré lo de mi hijo renuncié. Solo quería estar cerca suyo en Caapucú. Iba a ir caminando, pero un transganado me subió. En dos días llegue e Caapucú, pero ya le enterraron a mi hijo. Mi esposa y todo me dejó porque pensó que le estaba mintiendo porque no le enviaba la plata”, contó el karai.

