Aunque el lema uruguayo siempre fue la corpulencia y la garra, y en esta ocasión pudieron sacar fruto de ello aguantando las embestidas del conjunto local y respondiendo con inmediatos contragolpes.
El primero en golpear fue el elenco peruano por intermedio de una gran chilena de Renato Tapia, que termina desviándose en el defensor José María Giménez y, por ende, confundiendo y dejando descolocadísimo al portero Muslera.
Solo cinco minutos después se produjo una mala salida en la defensa “peruca”, que es interceptado por Vecino, quien posteriormente asistió a De Arrascaeta para el gol del empate, que finalmente sería el definitivo. Resultado justo por el trámite visto.

