Me di cuenta que no era muy difícil que solo se necesitaba un poco de fuerza y ahora me apasiona lo que hago”, dijo Jenifer Marín, una joven de 24 años que se dedica a una actividad poco usual “para una dama”, al menos a la vista de una sociedad marcada por la visión de los arrieros: ella es técnica en refrigeración, rubro al cual se dedica desde hace 5 años.
“Siempre me gustó la Arquitectura, era la carrera que me hubiera gustado estudiar, pero como es muy caro no se adapta a mi realidad”, contó la entusiasta trabajadora.
De sus inicios en la profesión contó que le llamó la atención el rubro luego de que un técnico fuera a su casa a instalar un aire acondicionado, pero que ella no quedó conforme con el trabajo porque fue “un desastre” por lo que se decidió a estudiar eso. “No hay nada que sea complicado para mí”, dice ahora.
Contó que con emoción va a hacer los servicios de arreglo e instalación y que al principio la gente no confiaba en que una mujer haría bien el trabajo, pero que después esos clientes terminaron recomendándola.
Su padre le enseñó también el oficio de albañil
“Los clientes se quedan muy contentos con mi trabajo, lo que más arreglamos es aire acondicionado, heladera, cooler, a todo lo que tenga que ver con refrigeración sí o sí le doy una solución”, he’i.
La joven contó que además de ser técnica en refrigeración hace trabajos de electricidad, herrería y hasta albañilería, ya que desde chica aprendió a colocar los ladrillos y revocar las paredes acompañando como ayudante a su padre. “No me puedo dar el lujo de estar de balde, creo que las mujeres tenemos la capacidad de hacer lo que se presente y adaptarnos a las circunstancias. Lastimosamente nuestro país es muy machista y no confían muchas veces cuando vamos a pedir trabajo por ejemplo en una obra”, expresó.
Contó que en esta pandemia bajo mucho la clientela, pero que gracias Dios nada le “aprieta” demasiado, ya que no hay trabajo que ella no pueda hacer.

