Roberto Acosta, dueño del parque de diversiones “8 de Diciembre”, comentó que están refelices por volver a repartir alegría a los chiquitos y dijo además que dentro de la preferencia de los peques siempre está presente la tradicional calesita.
“Es uno de los juegos que más me piden. En algunas funciones me piden que lleve sí o sí la calesita. Algunos no quieren sin ese”, manifestó. A diferencia de don Acosta, hay quienes ya no cuentan dentro de sus opciones al tradicional juego, por creer que son desfasados o fuera de moda. A esto, don Acosta respondió que “la calesita nunca dejará de existir porque es el alma del parque y de las fiestas patronales”. “Los niños de ahora todavía disfrutan mucho al subirse”, siguió.
Hace cuatro años que el señor Acosta inició con el parque de diversiones. Relató que anteriormente trabajaba como casillero. “Esto funciona hace 4 años. Yo empecé de cero, todos los juegos son míos, solo tengo personales que trabajan conmigo. Yo tenía antes casillas, pero después pude comprar los juegos. Los juegos son todos míos, pero las casillas tienen sus propios dueños”, dijo.
La gente está volviendo a la normalidad
Carmelo José Cáceres (70) es un antiguo casillero y comentó a Crónica que el movimiento ahora es mucho más incluso que antes de la pandemia, ya que la gente aprovecha este momento. “La gente aprovecha todo, el movimiento es mucho más que dos años atrás, porque la gente está reanudando también esa salida”, dijo.
Por otro lado, contó que esperan que todo siga así y que ya no hayan trabas para que puedan seguir trabajando. Además, relató que tiene la experiencia de trabajar en el rubro desde su niñez, debido a que la heredó de sus padres. “Mis padres siempre se dedicaron a esto y yo viajaba con ellos”, comentó.
¡El amor! la llevó a recorrer ciudades hace cincuenta años

Hace 50 años que Juana Barrientos (68) recorre ciudades detrás de los parques de diversiones. Su marido, Carmelo Cáceres (70), lleva mucho más tiempo que ella, pero fue él quien la llevó a conocer cada rincón del país de la noble labor.
“Detrás de él ya empecé yo. Este trabajo es mi vida entera y para mí es muy emocionante, volví a salir otra vez. Hace casi dos años que dejamos de trabajar. Estaba muy acostumbrada a ir y venir, ahora estoy demasiado feliz”, relató.
Con su marido tuvo 10 hijos, pero solo una de ellas siguió sus pasos, y es justamente la esposa de Roberto Acosta, propietario del parque.

