El “troncomóvil” de la alegría busca dueño

Inspirado en una vieja revista de Los Picapiedra, el famoso dibujo animado que muchos ya veían en la época en que los televisores eran en blanco y negro; don Dietmar Muller empezó a construir su propio “troncomóvil” hecho de trozos de madera y bambú. Era un momento un poco complicado de su vida, ya que luego de haberse sometido a una delicada cirugía el médico le había prohibido trabajar en lo que más le gusta, que es la mecánica.

| Por Alex Noguera
Don Dietmar quiere que su “troncomóvil” siga dando alegría.

“Me prohibieron trabajar y un día arreglando las cosas viejas encontré una reviste de Los Picapiedra. En ese momento supe que no le podía hacer caso por completo al médico y que en algo tenía que ocupar mi tiempo, ya que estar sin hacer nada para mí era imposible. Compré un auto Brasilia modelo 1969, le quité la carcaza y empecé de a poco a armar el ‘troncomóvil’. Me llevó un año y medio poder ponerlo a andar, ya que de a poquito como podía empecé a construir”, contó el hombre de nacionalidad alemana.

Muller contó que la fabricación del simpático vehículo le sirvió de terapia. Para él más que un valor monetario tiene un gran valor sentimental, ya que aparte de la terapia, con él dio alegría a cientos de niños desde que lo sacó a andar por primera vez hace más de 5 años. “En el Día del Niño hacíamos pasear en él a los chicos de diferentes barrios, ellos no pedían regalos, solo pasear en el ‘troncomóvil’. Donde íbamos causaba sensación”, recuerda.

El creador en su “troncomóvil”.

Ahora el hombre pone en venta el vehículo que con tanta pasión fabricó, ya que por su edad ya no puede manejarlo. “Me gustaría que el comprador pudiera seguir dando alegría a muchas personas paseándolas en él, yo nunca lo vi como una forma de sacar provecho, realmente fue una de mis mejores terapias y fabricarlo uno de mis sueños cumplidos”, explicó.

Tiene todos los documentos

Para los interesados en adquirir el vehículo de Los Picapiedra pueden llamar al (0981) 438755. El mismo cuenta con todos los documentos al día. “Una de las tantas anécdotas con este vehículo fue cuando fuimos para hacerle la chapa y la habilitación en la Muni de Lambaré, nadie se preocupó en revisarlo, no hubo tiempo ya que casi todos los funcionarios formaban fila para salir en la foto dentro del ‘troncomóvil’”, recuerda entre risas Dietmar.

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