Se trata de un paciente pediátrico de 17 años de edad, quien después de dos años de hemodiálisis recibió una nueva oportunidad de vida.
El hecho se concretó gracias a la decisión de sus padres sobre la donación de órganos y la valentía de su papá, quien concedió uno de sus riñones.
“Cuando les expusimos la posibilidad de trasplante a sus padres, sin dudar ambos se ofrecieron; entonces se realizaron los estudios a los dos porque son los más parecidos genéticamente y se evaluó quién se encontraba más apto y fue el padre quien, decidido, ingresó al quirófano para donarle uno de sus riñones a su hijo”, comentó la profesora y doctora Leticia Florentín, jefa del departamento.
Según el informe médico, ambos, receptor y donante, se encuentran en buen estado.
El receptor, quien va evolucionando positivamente, permanecerá por una semana en sala de terapia intensiva pediátrica debido a que los cuidados posquirúrgicos son fundamentales.

