Contó que en su país tenía una empresa de construcción, pero con la inflación, las ganancias fueron desapareciendo, por lo que tuvo que buscar una nueva vida y empezar de cero. Gracias a unos amigos llegó en el 2019 y quedó sorprendido por la calidez de la gente. “Muchos compatriotas cuentan sus experiencias en otros países y dicen que son discriminados, acá no se siente eso”, dijo.
Aseguró que se puede trabajar y salir adelante, él junto a su esposa son conductores de una plataforma de transporte. “Nos levantamos a las 3:30 de la mañana, a las 4 salgo a trabajar, vuelvo a casa para el mediodía y mi esposa sale a ese horario hasta las 7 u 8 de la noche, gracias a Dios nos va muy bien”, contó.
Manuel tiene 7 hermanas que viven en una zona rural de Venezuela, a quienes ayuda, cuenta que como en los viejos tiempos se vive del trueque ndaje allá. “En estos momentos en mi país, mis hermanas viven en el campo y comen gracias al intercambio de los productos que cultivan, cambian aguacates por una lata de atún, es triste la situación allá solo se trabaja para llevar el pan a la boca”, he’i.

