Hay modelos que a veces nos “estafan”
Hoy saco del cajón una entrevista que había publicado en el diario hace unos añitos atrás. En la época en que apareció la entrevista, esta modelo atendía el teléfono a todos. Quizás no tenía mucho aire de “Miss” que de a poco se le pegó y hasta ahora no se lo puede sacar.
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Hablo de Egny Éckert, que ahora quizás ha de ser una de las pocas que quieren mantener la profesión de modelo bien en alto. Está bien, nadie discute esa intención, pero el papel de “Miss buena” es algo que está a punto de extinguirse, o quizás nunca lo hubo. Hoy por hoy vemos a Egny en un programa que apunta al show. Quizás la miramos presionada a Egny a hacer papeles que en su momento juró no hacerlo. Pero la única pistola con la que se le presiona a Egny para que arme show, creo que es su cabeza. Sabe bien que si quiere seguir en el programa debe hacer lo que “venda” o lo que “levante el rating”.
Esto lo digo antes de mirar la entrevista que saco del cajón donde ella me decía. “Estoy contenta. Mis clases de inglés están dando resultado, me siento superconfiada porque ahora me voy a ver una película al cine y tranquilamente puedo verla sin leer subtítulos. Entiendo y hablo muy bien ya”.
El jueves pasado a la noche me sentí estafado. Me vendió un cuento que no era. Egny Éckert apareció “hablando” en inglés en “Baila Conmigo”. ¿Hablando? Tartamudeaba. ¿Acaso no era toda una profesional? ¿Se olvidó en los últimos años?
Mili Brítez encaró a Egny con este punto y le dijo una gran verdad: “Jéssica Torres habló mucho mejor el inglés que vos y le salió más simpático”.
La simpatía Egny puede nacer cuando deje ese personaje de “Miss buena”. Sigue manteniéndose dentro de ese personaje y es tan difícil que actúe con naturalidad.
Quizás ese fue su problema para no poder salir a hablar fluidamente el inglés que ella “domina”. Ya es tiempo que Egny se decida: En seguir siendo la modelo de alta costura que predica, o ser la modelo show.
Ahí quizás escuche hablar perfectamente inglés a la luqueña, aunque ahora seguramente la oiré puteándome hasta en arameo. Pero es solo cuestión de refrescar la memoria de muchos.
“El jueves pasado a la noche me sentí estafado. Me vendió un cuento que no era”.
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