El hombre que no pacta con el diablo
No le costó demasiado al diablo (Al Pacino) convencer a un joven abogado llamado Kevin Lomax (Keanu Reeves) de que vendiera su alma a cambio de la gloria. Formar parte del más prestigioso bufete de abogados de Nueva York y ceder a las tentaciones de Manhattan implicaba, eso sí, aceptar cierto estatus corrupto, ciertos conflictos y perjuicios personales mezclados inevitablemente a la práctica del mal. Afortunadamente para Reeves, al final de la película todo era un mal sueño.
Entre la fantasía húmeda y la pesadilla reseca cabalgan permanentemente también los llaneros solitarios, esos que saben atacar con todo, que son una especie de versión 2.0, pero que por no pactar con el diablo, están allí, en la banqueta, calentando el banco de suplentes.
Todo esto inspira ver a tipos como Julio Juan Del Puerto en la tevé el domingo a la noche, comentando la premiación de los Grammy’s Latinos. Un comunicador que como él sabe mucho, gracias a su experiencia durante años en radio. Un tipo como él seguramente se ve rezagado por esas mujeres que han vendido su alma y su cuerpo (sobre todo su cuerpo) al anticristo y se han ganado cámaras.
Cuánto tiempo y material desperdiciado hemos tenido viendo y escuchando solamente figuras como Paola Maltese, Tania Meyer, por dar ejemplos, comentando esta clase de premiaciones.
Latele por fin dio un golpe de nocaut al presentar a alguien que sabe de música y anécdotas de los artistas. Como si fuera esto poco, tiene su criterio sobre cada uno y demostró que no se deja convencer por el diablo. No intentó ser simpático, quiso ser él mismo, con su estilo.
Su compañera en la presentación, Melissa Quiñónez, hasta quedó sorprendida en varios pasajes de la transmisión por la sabiduría y la forma de mantenerse ante un pensamiento.
Quizás a Julio Juan Del Puerto no le den un programa diario de televisión por no querer vender su alma a Lucifer, y estar dispuesto a hacer cualquier cosa por el maldito rating. Él está mucho más allá de sobrellevar el morbo que genera el morbo. Lo del domingo a la noche me dio a esperanzas en que nuestra televisión no está del todo olvidadiza con la gente que sabe realmente. Pero cuidado, a veces, el demonio resulta demasiado sugerente.
Latele por fin dio un golpe de nocaut al presentar a alguien que sabe de música y anécdotas de los artistas.
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