Pornografía suave
Si algunos ya extrañaban ver, o escuchar hablar del baile del caño, el jueves a la noche, el caño volvió a la pista de “Baila conmigo”. Hoy por hoy, una de las expresiones de la “tinellización” de la televisión paraguaya, es el baile del caño.
Este baile para mí es pornografía suave y para muchos otros más es mostrar lo bajo, lo grosero, lo grotesco, para reírse, o para hacer comentarios sobre los cuerpos de los bailarines. En definitiva, lo que se debe criticar muchas veces es el horario en que se emite. Pero “Baila conmigo” esperó hasta después de las 21.00 horas para tirar toda la carne al asador. Yo insisto, lo que vimos el jueves es pornografía suave, es sexi, a la vuelta de la esquina de un erotismo que se nos mete por los ojos todo el tiempo, y que no sabemos muy bien si está realmente pretendiendo estimular un deseo sensual. Lo que sí sabemos es que pasó a formar parte del paisaje de lo cotidiano (porque lo tenemos en las revistas, en los afiches, en el cine, en la televisión, en Internet…, en fin). Todos los vemos y el jueves a la noche muchos nuevos televidentes habrá tenido el programa conducido por Kike Casanova.
A esta altura a quién le discutís que “la carne vende”. Duela a quien le duela es así. La mujer y el hombre son la suma de senos, de muslos, de bíceps y eso que está debajo de la cintura, que supone la ruptura de muchos tabúes. Por eso insisto, esto es un baile que debe mostrar eso, pero insisto en cuidar el horario.
Esta vez me extrañó la forma de encarar los juegos eróticos. Fueron los hombres los que se animaron a mostrar más carne.
Las mujeres dirán que ya hacía falta algún destape masculino. Quizás ahora son los hombres los que pegan el grito al cielo. En lo personal, se pudo ver a una Ramonita Vera dejando de lado los complejos. Una Ramonita diferente a los que veníamos viendo las jineteadas. Paty Orué no sorprendió, mostró sus encantos, pero no fue osado como sí lo fue su bailarín. Carlos Ortellado y Magalí Páez tampoco dieron la nota. Moraima mostró lo que tenía que mostrar y hasta lo más llamativo que Gloria Jara tampoco dio la nota. Algo extraño. Como se preguntaría Ricardo Arjona: “Qué hace el pudor en la vedette?”
¿Podría la gente decidir la programación? ¿Sería bueno? Sí, claro que sí. Pero vuelvo a insistir, nuestra televisión está tan “tinellizada” que el baile del caño hoy ya no es para estirarnos los pelos. Pero ojo, mucho ojo como diría Kube en su momento, hay menores que hasta las 22.00 horas siguen viendo televisión.
“A esta altura a quién le discutís que ‘la carne vende’. Duela a quien le duela es así”
Se el primero en comentar!