Fue ayer en Ciudad del Este, donde los tórtolos decidieron formalizar su sitú ante Dios y toda la familia
CIUDAD DEL ESTE. Ariel Acosta. Corresponsal.- Mucho nerviosismo, pero por sobre todo un mar de emociones, fueron las tónicas que marcaron la mañana de ayer en la Catedral de esta ciudad. Es que poco más de doscientas parejas –algunas para ratificar el amor que se profesan desde hace varios y otros pyahueté– se dieron el sí durante la misa celebraba en honor al santo patrono de la capital departamental. Al principio se anunció que se casarían más de 250 parejas, pero algunas desistieron en último momento, según confirmó el pa’i Daniel Silvera.
Algunas novias sudaban no solo por el intenso calor que se sentía, sino también porque sus novios no llegaban y la misa ya comenzaba. “Quedarme plantada a estas alturas, no”, murmuraba una de ellas. Y como es típico en los casamientos, no faltaron las novias que se hacían esperar, porque no terminaban de producirse en las peluquerías de donde salían como verdaderas estrellas de cine.
Lleno total. Mucho antes del inicio de la misa prevista para las 09:30, la Catedral ya estaba repleta. Esta sitú colaboró para que cunda el nerviosismo, pues las parejitas no lograban llegar hasta sus lugares, que de hecho, estaban ocupados por otra gente. Pero en fin, la jornada tuvo un final feliz, y los tortolitos, cuando el obispo Rogelio Livieres preguntó si se aceptaban como marido y mujer respondieron un “sí quiero” y se juraron amor eterno.
El denominador común para las parejas fue la emoción que sentían. Olga Casco y Pablo Darío Trigo comentaron a este medio que era inexplicable la emoción que les invadía. “Son muchas cosas juntas, es el cumpleaños de la ciudad, el día de nuestro santo patrono, y por sobre todo, estamos uniendo nuestras vidas en comunión con Dios”, he’i Olga. Esas ideas fueron compartidas también por Adriana González y Mario Prieto.
Por su parte, Elida Espínola, del barrio Pablo Rojas de esta ciudad, dijo que no pudo creer cuando Cristiano Marcos, su concubino desde hace cuatro años atrás, le haya propuesto matrimonio. “Me emocioné, no pude creerlo y lógico que no dudé en responder”, dijo Elida.
Ya no más a concubinos
Nunca es tarde si la dicha es buena, reza el refrán. Varios de los tortolitos que oficializaron su unión en la víspera ya eran bastante maduritos. Son parejas que llevan años de concubinato, pero que finalmente deciden casarse. Es el caso de don Marciano Barúa (44) y doña Nilsa Acosta (42), quienes vistieron sus mejores galas ayer para acercarse hasta la Catedral y sumarse al casorio guasú.
Otras parejas decidieron casarse después de vivir en concubinato por 20, 30 y hasta 40 años. El monseñor Livieres instó a todos a ser buenos esposos y esposas, y que lleven una vida matrimonial en el marco del respeto y con mucho amor.
Al término del casorio se procedió a la procesión de la imagen de San Blas por las calles de los alrededores a la Catedral de esta ciudad.
LLAMADA
En una Catedral repleta de gente, donde las novias que llegaban tarde casi no consiguieron más lugar.