Como ya pasó en París, ante el PSG, al que también le convirtió un triplete, el francés fue la figura estelar, imparable para la defensa inglesa. Dos golazos de cabeza y luego un tanto de puro vivo, aprovechándose de un horror del arquero Mendy.
En el primero, tras una gran combinación con Vinicius, definió con un cabezazo fuerte al primer palo. Más tarde, tras aprovechar un gran centro de Modric, le cambió de palo al arquero. Havertz, también de cabeza, le devolvió a esperanza al Chelsea, pero en la reanudación del partido en la segunda etapa, todo se vino abajo con el japi de Mendy.
Un despeje largo de Casemiro terminó en los pies del arquero en mitad de su campo. En su intento por cederle el balón a Rudiger, no hizo otra cosa que permitir al francés robarle el balón y definir con el arco en blanco.
El 3-1 fue un golpe letal para el Chelsea, que deberá obrar el milagro dentro de una semana en Madrid, para intentar darlo vuelta. Algo poco probable, viendo el nivel de ambos equipos y sobretodo porque el Real tiene a un jugador que está intratable, como Benzema.

