Don Óscar Benítez es uno de los que cuenta su historia. Él es tímido. Pero al momento de contar su testimonio se suelta. Es más, se emociona al recordar su experiencia. Hoy luce sano y entero, pero hace unos años el cáncer de linfoma que le diagnosticaron deterioró gravemente su aspecto y su estado de salud.
Un dolor en el cuerpo lo llevó a consultar al médico, quien de inmediato lo dejó hospitalizado, sin que en ese momento entendiera del todo la gravedad del mal que lo aquejó repentinamente.
“Sufrí muchísimo, con quimioterapias que me hacían peor, pero hoy estoy sano, ¿querés saber por qué? Porque bebí el agua de este pozo que es muy milagrosa y a través de ella, Dios obró en mi vida y me curé del cáncer”, contó entre lágrimas.

El don hace referencia a la naciente de fuente natural de agua que se encuentra en el interior de la capilla San Antonio, de la ciudad del mismo nombre. Como él, hay cientos de testimonios de sanación y milagros en torno al pozo.
“Esta agua de San Antonio sin dudas que tiene el poder de Dios. Hoy soy uno de los miles que cuentan su testimonio de milagro”, expresó el karai, quien avei fue coordinador de la capilla.
“Aquí sanó mi esposa, quien ya no podía caminar y al tomar el agua lo hizo de vuelta. Y el milagro se repitió conmigo. Lo primero que hago al levantarme antes de ir a trabajar es llegar hasta este sitio y tomar el agua del pozo. Al volver del trabajo, vuelvo a tomar. Lo tomo todos los días. Para mí significa fe, esperanza, milagro, poder de Nuestro Señor. Y para muchas personas también”, agregó.
“Aquí conocí a mi esposa, aquí nos casamos y sanamos”
Si hay que resumir la vida de don Óscar, él la hace fácil: “Mi vida se resume alrededor de este pozo”, dijo. “Aquí conocí a mi esposa María Gómez, aquí nos casamos, aquí nos sanamos y aquí servimos también”, contó. Por su parte, doña María coincide con su marido.
“En este sitio está toda mi vida. Con el agua del pozo logré sanar y volví a caminar luego de quedar paralítica por un problema que tuve. Además, sané de cáncer de tiroides. Significa mucho en la vida de mi marido y la mía”, contó.
PEDIR PARA LA "MEDIA NARANJA"
Poner a San Antonio de cabeza o cubrir su rostro mientras se le pide pareja cada vez que le rezan es una costumbre que recorre entre los paraguayos de generación en generación para conseguir ndaje así una “media naranja”, ya que muchos aseguran que el santo es una especie de “fija” a la hora de conquistar al ser querido.
Los feligreses escriben en un pequeño trozo de papel el nombre de su amado o amada y lo dejan al borde de los pies o en medio de los espacios que tiene la imagen del venerado santo.
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