Evidentemente que el plantel franjeado está más que golpeado en lo anímico y que repercute enormemente en lo futbolístico. Los peloteros, pese al esfuerzo, porque se puede afirmar que sí buscaron en un principio hacer su juego, sin el resultado deseado.
En la primera parte del partido, el Franjeado entró con mucho entusiasmo, la actitud era otra y la esperanza se fortaleció con varios de los avances creados. Ariel Núñez, Luis Caballero, Alejandro Silva, Julián Benítez, entre otros, buscaron sorprender en ataque, pero como siempre sin la efectividad para cantar el gol.
En el complemento, apenas iniciado comenzó a caer la noche para el Franjeado. Una mala coordinación en la defensa y el oportunismo de Quiñones sirvieron para darse el primer gol del partido. El Decano reaccionó, buscó el arco contrario, pero -más allá de poner la pelota al piso- la desesperación salió a flor de piel y se vinieron los centrazos que en vez de arrimar peligro al arco contrario, eran dominados por el rival.
Se dieron los cambios, pero sin novedades; sin embargo, en un rápido contragolpe, Ismael Sosa puso el segundo, sentenciando el partido. Lo cierto y lo concreto es que si no hubiera sido por Barreto, la paliza hubiera sido más grande, y la humillación también.
EL VALÉCHO, Darío Verón
No jugó todo el partido, pero mientras estuvo en la cancha comandó su defensa, con anticipos y buenas salidas, tanto por izquierda como por derecha.
EL ÁRBITRO, Germán Delfino
Pitó un buen partido, aunque dejó jugar demasiado. Utilizó muy bien la ley de la ventaja cuando era necesaria y amonestó a un solo pelotero, Leguizamón.

