- Trompo, pero no arasa, lo que hicieron "los muchachos." Una vez detenidos, los tipos se negaron a soplar la pajita del ka’utest
El sol ya estaba en lo alto del firmamento empezando a pelear con las nubes grises buscando brillar. Mucha gente en fila iba hacia la basílica para la primera misa dominguera, demostrando su alto sentido religioso y compromiso con los mandatos de Dios. Sin embargo, no todos hacían esto, ya que en pleno Caacupé había un auto que estaba bochincheando que daba miedo.
Cerca de las 06:30 de la mañana, un automóvil Toyota Platz realizaba “trompos” sobre la calle El Agricultor, en las cercanías de la ruta “Mariscal Estigarribia”, zona de gran concurrencia y ampliamente transitada. Un oficial de la Policía al percatarse de este hecho, y ante el peligro que representaba, decidió realizar un tiro intimidatorio en su afán de detener la locura.
Lejos de serenarse, los ocupantes del auto apretaron aún más el acelerador de manera temerosa, yendo a parar contra un semáforo, el cual quedó todo chalái, y del rebote dar con un taxi al que también le dejó un recuerdito.
Acto seguido, agarraron de fino la Ruta 2 y emprendieron un raje a todo trapo que terminó a la altura del kilómetro 52, frente mismo a la Jefatura de la Policía Nacional en la Villa Serrana. Tras forcejeos con los uniformados, finalmente hicieron descender del vehículo a Christian Alexander Richer Vera, Manuel Ojeda León y Abel González Lugo, todos mayores de edad.
No al ka’utest
Los jóvenes, como correspondía, fueron invitados a soplar la pajita del ka’utest por parte de los uniformados. Sin embargo, los mismos se negaron, por lo que fue necesario pedir la intervención del Ministerio Público. La fiscala Mónica Ortega ordenó que todos sean sometidos a la prueba de alcoholemia.
Balazo
Si bien es cierto que el oficial que alertó a los otros uniformados sobre el bochinche que estaban generando los del auto dio un disparo intimidatorio, una vez que la “locura” llegó a su fin se pudo observar que en la cajuela del vehículo había una perforación producida aparentemente por una bala. De todos modos no se puede precisar si fue en el momento que se produjo el “hoyito” o si ya estaba así el vehículo de un episodio anterior.
Tanto en el frente como en otros sectores se observaban “huellas” de lo que fue un amanecer de descontrol, en plena capital espiritual de la República.

