Compitieron quién bajaba más de peso y casi terminaron como esqueletos

GRAN BRETAÑA. Agencias

| Por Manuel Medina

Courtney Grimshaw tenía 12 años cuando comenzó a comer cada vez menos, mientras que su hermana Rebecca tenía 14 años y se veía espléndida. La menor admiraba mucho la popularidad de su hermana mayor en el colegio y al querer tener el mismo cuerpo que ella, comenzó a hacer una rigurosa dieta.

La adolescente dejó de comer. A los 15, estaba esquelética. Rebbeca, que hasta ese momento no hacía ninguna dieta, pero como se sintió amenazada por la delgadez de su hermana, comenzó a hacer lo mismo. La absurda competencia las llevó a comer apenas 350 calorías diarias y a hacer ejercicio por horas.

Peligro. Rebbeca empezó a darse cuenta de lo perjudicial que era esa competencia y la abandonó, y aunque le dijo a su hermana que también deje de lado la dieta, Courtney continuó a tal punto que llegó a los 31 kilos y deseaba seguir adelgazando.

Eso asustó a toda la familia, porque Courtney no paró, lo que llevó a todos a querer ayudarla.

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