- <em><strong>El laureado requintista Juan Cancio Barreto charló con Crónica, comentó que con 17 años empezó a puntear y ya van casi 50 años de aquel día</strong></em>
El maestro del requinto en Paraguay, Juan Cancio Barreto, fue distinguido hace unos días como uno de los maestros del arte en nuestro país y sumó así, un nuevo y merecido reconocimiento a su ya larga lista. El mismo, en conversación con Crónica se refirió a diferentes puntos de su vida artística y aseguró que ya no le queda nada más por pedirle a la vida.
– Juan Cancio ¿qué significa para vos recibir hoy tantas distinciones en tu carrera?
– Para mí todo está centrado en Dios, él te da la vida, el talento, y si uno tiene conducta y sacrificio, puede alcanzar todo en la vida. Yo nunca estudié requinto, pero Dios me dio el talento y quiso que ejecute el requinto. A Dios se debe mi arte.
– ¿Qué es para vos el requinto?
– El requinto es algo fantástico y el Paraguay es líder mundial en ese instrumento. Cuando tenía 17 años no había requinto en Paraguay y el maestro Ramón Samaniego fue quien me regaló mi primer requinto, lo arreglé y hasta hoy día lo tengo desde 1958, año en que el mismo fue fabricado. Ahí comenzó mi carrera.
– ¿Cómo fue tu primera presentación?
– Recuerdo que mi primera presentación como profesional fue en el Segundo Festival Nacional del Folclore que se llevó a cabo en el Estadio Comuneros, en 1967. Presentamos un trío de requinto con unos vecinos del barrio y a mí me dieron un premio.
– Siempre se dicen muchas cosas de los músicos ¿Cómo te fue con las mujeres en tu juventud?
– Yo era y soy un chico atípico, no fumo, no tomo, sí me gusta bailar rock and roll, pero hasta ahí. Tenía mucho cuidado con ciertas cosas y tranquilo nomás. Yo me concentraba nomás en lo mío.
– ¿Cuál es tu otra pasión junto con el requinto?
– El fútbol, definitivamente el fútbol. De hecho, jugué fútbol hasta los 57 años y tuve que dejarlo por una lesión nada más. Jugué en el glorioso club General Genes de donde salieron grandes figuras del fútbol paraguayo. Era bastante bueno.
– ¿Qué más le podes pedir a la vida?
– No le pido absolutamente nada a la vida, el arte me dio todo, el requinto me dio todo en la vida y todos los sueños siempre se irán haciendo realidad. Como te dije, si uno nació para ello, va a lograrlo, sino, no era para él.
– ¿Alguna anécdota simpática que te tocó vivir sobre un escenario?
– Siempre hay anécdotas simpáticas y felices sobre un escenario, como cuando loperro tuicháitere se te suben al escenario, te besan y te abrazan todo. Pero es muy lindo, es gente que paga su entrada, que va a verte tocar y se merecen hacer lo que les nace en el momento.

