En el barrio Yka’a, Compañía 11 de Luque, lo conocen como don “Papi”. Y su apodo tiene mucho que ver con la noble causa que lleva adelante hace más de 15 años.
Don Cristin Lovera (64), padre de cuatro hijos (uno ya fallecido), supo ver que ser padre va mucho más allá de las cuestiones de sangre.
Es pintor de profesión y pese a que la plata no le sobra tanto, se las ingenia para “pintar” una sonrisa en el rostro a más de 80 niños humildes, de diferentes asentamientos, a quienes da de comer.
Dentro de la humildad que lo caracteriza, montó un comedorcito al que puso de nombre “Nuevo Amanecer”, donde no solo alimenta el cuerpo de los peques, sino también el alma.
“A todos ellos los quiero como a mis hijos. La recompensa que recibo es verles alegres y que aprendan a ser personas de bien”, comenzó contando don Cristin, mientras preparaba la pintura para hermosear una vivienda de Luque.
“Unos meses después que mi hijo falleciera (hace un poco más de 15 años) en un accidente, comenzamos este proyecto con mi esposa. Pese a que somos humildes, Dios nunca me hizo faltar para mi trabajo. Él provee todo, siempre. Empezamos debajo de un mango con seis niños, a quienes les dábamos un sandwichito con jugo. Después fuimos creciendo. Dios siguió proveyendo. Ahora les damos almuerzo a más de 80 niños”, dijo.
“Tengo a mi alrededor gente a quien -dicho sea de paso- le estoy muy agradecido, que me ayuda a orientar a los pequeños a quienes les inculcamos los valores, honestidad y a que crezcan siendo personas de bien. No tengo la menor duda que de este grupo de pequeños saldrá gente muy importante para el país”, dijo don Cristin.
La doña es la que cocina
La encargada de cocinar a los peques es doña Bernarda, esposa de don “Papito”. “Mi esposa les cocina. Y tengo amigos que vienen a dar clases con los chicos.
“Ellos (los niños) se sienten importante, vienen con sus carpetitas y cuadernitos para escuchar la enseñanza. Eso para mí es más que suficiente. Puedo decir que trabajo para mi familia y para estos niños. Tengo a mi alrededor gente de bien que me ayuda, ¿qué más puedo pedir?”, finalizó.

