Un exrrecluso de nombre Nery Alcaraz es el que montó allí su propia confitería y distribuye a distintas empresas, dando trabajo a unos 10 internos que en su momento fueron sus compañeros de celda. Comentó que tiene 400 puntos de distribución y están funcionando ya desde hace 4 años, tiempo después de que haya salido.
“Estuve preso casi 6 años de forma injusta, por una cuestión laboral, yo trabajaba en una panadería, después cuando entré acá me capacité, trabajé, junté plata y propuse al salir montar mi propia confitería acá y así fue”, contó Nery.
De esta forma, mensualmente reparten más de 5.000 paquetes de productos de confiterías. Los mismos cuestan 13.000 guaraníes el paquete de 12 unidades, como ser pastaflora, alfajores, entre otros, mientras que hay otros que cuestan 10.000 guaraníes, de 6 unidades, que son ya hojaldrados (masa crujiente más elaborada).
Hacen también tortas por pedido a 30.000 el kilo con varios rellenos. Gabriel Duarte, uno de los internos, dijo que con esto se está preparando para a su salida tener un ahorro y una herramienta laboral.
Recluso tiene su costurería
Atilano Ferreira (41) es un recluso que lleva ya 14 años en el lugar, cumpliendo una condena de 25 años. Comentó que desde que entró su meta era tener un trabajo con qué sustentarse y fue así que de a poco montó su propia costurería dentro del pabellón La Esperanza, hace 9 años.
“Primero vino una fábrica de vaqueros, y trabajé ahí, aprendí a hacer los vaqueros y junté un poco mi plata ahí. Después vino un curso para hacer edredón, estudié y entonces con lo que ahorré compré una máquina, hacía el edredón, no tenía salida y mi novia me trajo moldes para hacer otras cosas como ropa, camperas y ahí empecé y no paré”, contó Ferreira.
Dijo que de a poco fue creciendo y hoy le da trabajo a 12 de sus compañeros que tienen su sueldo también. Las camperas son las que más salen ahora y venden a 70.000 guaraníes, remeras con bordados ya hay desde 50.000 guaraníes. Camisas con bordados cuestan 70.000 guaraníes.
Con condena
Hay miles de otros oficios que los internos realizan en el penal de Tacumbú. En el pabellón de La Esperanza están los reclusos que ya tienen condena. Según los propios internos es como un lugar privilegiado para ellos.

