Por primera vez, el Tribunal de Justicia y Paz de Bogotá documentó las formas de tortura del paramilitarismo. El estudio, al que tuvo acceso el diario “El Espectador”, cuenta desde violaciones que durante tres décadas, fueron perpetradas por autodefensas y, en particular, por los integrantes del frente Héctor Julio Peinado Becerra de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).
En total, se identificaron 31 métodos de tortura: estrangulamiento, mutilación, electrocución, golpiza, ahogamiento, violencia sexual y perturbación psíquica. Las herramientas para infligir sufrimiento incluyen: esposas, lazos, cabuyas y alambres para atar a las víctimas; vendas, trapos y toallas para impedir su visión; y también cuchillos, machetes y motosierras.
El tiempo de duración de las torturas osciló, en promedio, entre una y ocho horas y que “el 63 % de los civiles torturados fueron posteriormente asesinados; el 14 % desapareció forzadamente; y solo el 23 % vivió”.

