La situación, según versiones, se enmarca en el “duelo” entre la parlamentaria y algunas autoridades en relación a la denuncia sobre la gestión del exministro Rafael Filizzola, su esposo.
Masi tiene a su disposición 17 efectivos policiales que se encargan de su seguridad y la de su familia. En el 2014 vecinos de la senadora habían denunciado las penurias que pasaban sus custodios, quienes supuestamente ni siquiera tenían un baño donde hacer sus necesidades fisiológicas.

