Los registros cloacales prácticamente se encuentran sobrepasados y toda el agua servida corre por varias cuadras, lo que genera la acumulación de moscas como también la de varias clases de “fragancias” que no solo conlleva a tener que aguantar como sea ese olor, sino también radica en enfermedades, de las que nadie se salva.
Odilón Agüero (47) vive hace 25 años en la zona y contó que lo que se está viviendo “ya tiene dos años. Por el tema de la creciente tuve que dejar mi casa y no veo la hora de regresar, pero el agua destruyó todo a su paso. Se debe retirar toda la basura que se quedó en el lugar y rellenar con escombros toda la zona. Hasta que eso no suceda, yo tengo que seguir aguantando el vivir aquí”.
Lucio Cabañas (54), también residente del sitio, comentó que “hace doce años atrás que se hizo el asfaltado de la calle. Después de eso nunca más vino nadie. Aquí es difícil la vida, no podés dejar tu casita por mucho tiempo porque enseguida te roban. Como no tengo en qué llevar mis cosas, ya no me mudo a mi casa”.

