- MATRIMONIO BENDECIDO. Durante todo su noviazgo ya peregrinaban para ver a la Virgen de Caacupé en su día. Ahora llevan 55 años de casados y siguen cumpliendo su promesa
CAACUPÉ. Con el fondo de una melódica música de alabanza que se escuchaba desde la Basílica de Caacupé, una pareja de abuelos, agarrados de la mano, venía subiendo lentamente la escalera de la iglesia hacia el altar de la Virgencita azul. Era el fin de su peregrinar de cada año, que realizan para agradecer por las bendiciones que reciben.
Con el cabello canoso, regalando una sonrisa, don Lisandro Giménez, de 79 años, comenzó a contar que todos los años viene, ahora unos días antes del 8 de diciembre, ya que para esa fecha ya hay mucha gente y es muy complicado. “Yo soy caacupeño pero mi señora es asuncena”, contó, observando a doña Estela Trote, de 77 años, con quien está unido en matrimonio desde hace 55 años.
La historia de su relación está muy ligada a la Virgencita, ya que desde que eran novios siempre venían cada 8 de diciembre para cumplir su promesa, e incluso, cuando decidieron darse el “sí”, lo hicieron bajo la mirada de la santa patrona. Estela contó que cuando eran novios siempre venían caminando como promesa de amor y que es la misma Virgencita quien les dio la bendición. “Acá nos casamos, pero abajo, en la antigua iglesia -dijo señalando la explanada de la Basílica-. Tenemos dos hijos y toda nuestra vida nos encomendamos a ella. Nuestro noviazgo y nuestro matrimonio está bendecido por la Virgen”, terminó diciendo ña Estela, emocionada al recordar aquellos momentos.

“Tenía que cumplir con la Virgen”
Daniel Ríos perdió la pierna izquierda en un accidente en España, donde está viviendo hace ya una década. Por distintas circunstancias de la vida, fueron pasando los años, pero su promesa a la Virgen se mantuvo firme. Y ahora, luego de diez años, pudo cumplirla.
“Luego de 10 años volví al país y antes de retornar otra vez a España tenía que venir a verle a la Virgen. Esa era mi promesa, ya que hace tiempo no la veía”, contó el joven, quien también disfrutó de la compañía de sus familiares que le acompañaron a cumplir con su promesa a la Virgen de Caacupé.
Dani subrayó además que a pesar de estar lejos de ella, aun le reza todos los días sin perder la fe en ella. “Estando allá (en Barcelona) igual le rezo y creo en ella, espero volver junto a ella el otro año”, terminó diciendo el compatriota, quien dejó tierra guaraní para buscar progreso.
55 años
Lisando y Estela mantienen su unión basados en el amor y en la fe, con lo que han trascendido ya más de cinco décadas juntos.

