Durante la misa estuvieron presentes alrededor de 2.000 indígenas de diferentes puntos de Paraguay que se congregaron en la Basílica de Caacupé. La homilía tuvo algunos pasajes en varias de las lenguas nativas de Paraguay, que se escucharon también fuera del templo, donde se reunieron jóvenes de todo el país.
Los barrabravas no son la verdadera juventud
CAACUPÉ. La homilía de ayer en la Basílica de Caacupé estuvo dirigida otra vez a los jóvenes a quienes se les llamó a “convivir fraternalmente en una comunidad pluriétnica y pluricultural”. El monseñor Lucio Alfert, en su prédica dijo que “los barrabravas, los motochorros, los drogados, los borrachos, no son la verdadera juventud del Paraguay” y que “hay otra juventud muy valiente, que quiere construir un mundo mejor, la juventud de Jesucristo”.

