- <strong>A casi seis meses del trágico suceso que conmocionó a todo el país, Miguel Paredes, padre de Vivi, comentó que le pide fuerzas para seguir adelante</strong>
POR RODRIGO VALDEZ
ITACURUBÍ DE LA CORDILLERA. Su mirada está fija en el patio de su vivienda. Los recuerdos le llegan a la mente mientras toma un sorbo de tereré. De pronto suspira y deja caer una lágrima.
“Ella está ahí corriendo y jugando como siempre le gustaba hacer”. El que habla es Miguel Paredes (28), padre de Vivi (3), la pequeñita que el pasado 18 de junio fue víctima de un balazo por parte de agentes de la Senad, tras un mal procedimiento y que dos días después se fue apagando como una estrellita que dejó de brillar en este mundo para convertirse en un ángel.
“Lo que más extraño es llegar a casa después del trabajo y que ella ya no esté ahí para recibirme con besos, abrazos y que me ayude a quitar mi bota (es policía)” dijo Miguel, quien junto con su señora Ana Romina Zanotti (25) se ayudan mutuamente para combatir el dolor que significa la pérdida de un ser querido.
- Al decirte Vivi, ¿qué se te viene en la cabeza?
- Todo lo bueno de ella. Y todo eso me mantiene vivo, tanto a mí como a mi señora. Extraño mucho su sonrisa. Con Vivi se fue una parte de mi alma. Es como si viviese sin corazón. Pero hay un refrán que dice: “Es de héroes reír cuando el corazón llora”. Trato día a día de demostrar fortaleza, más por mi familia (su mamá y esposa). Ella era todo para mí. Siempre me pedía que le lleve a la escuela y yo le decía que cuando cumpla 4 años le iba a llevar, pero lastimosamente no se pudo.
- Se llega Navidad, Año Nuevo y el recuerdo de la pequeña está ahí...
- Va a ser muy duro. Pero ese lugar en la mesa, en la casa, siempre va a estar porque ella sigue aquí con nosotros.
- ¿Cómo es eso?
- Yo hablo todos los días con mi hija, hay días que le escucho y la veo correr por acá. Yo no le digo a la gente porque no me va a creer, pero es así. Así lo siento. Además, se me aparece en los sueños casi todos los días. Me dice que ya no lloremos, que estemos tranquilos, que ella está bien.
- ¿Sentís que ella les cuida?
- Sin dudas. Todavía no puedo resignarme y asimilar todo lo que pasó. Le pido que me dé fuerzas para que yo pueda cuidarle a su mamá.
Justicia
La familia Paredes Zanotti solo pide justicia y que los responsables de este hecho paguen por lo que hicieron.
“Junto con mi esposa queremos tener otra hija”
“Yo entré en cuadro depresivo. Ya no quería saber nada, no quería ir a trabajar, pero gracias a mi esposa y a mi familia pude salir de todo eso. Mi señora me ayudó muchísimo. Nos ayudamos mutuamente. Ahora la relación está más fortalecida. Nuestro refugio es Dios, es lo único que nos mantiene en pie”, dijo Miguel.
- ¿Piensan tener otra hija?
- Sí. Junto con mi esposa queremos tener otra hija o hijo. Sé que eso nos ayudará mucho. Ser papá para mí es lo más lindo que me pasó. Pero eso sí, el lugar de Vivi siempre va a estar primero por más que tengamos otros hijos.
El momento en que recibió aquella terrible noticia
Miguel recuerda cómo fue que recibió aquella noticia que lo dejó destrozado. “Ese sábado, dos horas antes que suceda el hecho, Vivi me llamó. Yo estaba trabajando. Me dijo “vení ya papá, ya tengo tu regalo por tu cumple (pero era por el Día del Padre). Te quiero mucho papá, sos bueno, vení ya, te extraño”, eso fue lo último que me dijo. Después ya me enteré de lo que pasó.
- ¿Y cómo fue en el hospital?
- Llegué al hospital y entré junto a ella. Le toqué su manito, me agaché y le di un beso en su frente y le hablé a su oído. Le pedí que no me deje solo. Que me dé ese regalo por el Día del Padre. Había un doctor y me arrodillé frente a él y le pedí de corazón que le salve a mi hija. Luego salí a caminar por el pasillo y hablé con Dios. Me arrodillé y le pedí por favor que no le lleve a Vivi, que me lleve a mí en su lugar. Pero Él quiso que así sea. Cuando me dieron la triste noticia, entré junto a mi hija, le agradecí por todo el cariño que me dio y le pedí perdón porque no pude estar ahí para defenderle.

