Portillo al ver que los vecinos y el mitã’i acudieron en masa para defender a la mujer, optó por retirarse gua’u del lugar. Ante el temor de que el despechado regrese a crear problemas, le pidieron a E.D.M que se quede a dormir en la casa.
Y efectivamente, Portillo regresó nuevamente al lugar y se subió por un árbol a esperar. A eso de las 6 de la mañana, los ocupantes de la vivienda se levantaron todos, en ese momento el victimario ingresó al hogar y le encajó 15 puñaladas al mitãrusu. Luego se fugó del sitio y hasta el momento está desaparecido.

