En ese momento la situación pareció quedar en un stand by; sin embargo, días después, ante la mirada atónita de los vecinos, la gruta efectivamente comenzó a ser demolida. Allí sí se levantó la polvareda. Los vecinos dijeron que iban a denunciar incluso al párroco de la iglesia por japu.
Y así como anunciaron en aquella oportunidad, ayer un grupo de vecinos se juntó en el sitio y empezó la reconstrucción de la gruta. Habían solicitado la ayuda de todos los devotos con mano de obra y materiales. Ahora habrá que ver cómo toman esta acción las autoridades religiosas y sobre todo cómo vuelven a recomponer las relaciones con los vecinos.

