El hombre se adentró en un bosque cerca a su casa, buscó, gritó su nombre pero ni rastro. Siguió caminado y vio a los perros custodiando lo que, en un primer vistazo, parecía el cadáver de un animal. Pero no, era su hija muerta.
Las pericias de los investigadores determinaron que se trataba de la joven, quien fue devorada por sus dos mascotas, unos perros mezcla de pitbull con otras razas que aún no han sido determinadas.
Las autoridades aún no han podido determinar por qué los perros atacaron tan salvajemente a su dueña. De acuerdo con los resultados forenses, la joven primero fue atacada en el cuello y cara.

