El chokokue que cambió la asada por el micrófono

| Por Manuel Medina
SU INSPIRACIÓN. Quería ser como Hugo Javier, por eso se animó a subir una vez a un escenario. Le salió y ya no lo dejó más.
  • HUGO JAVIER. Su fuente de inspiración es el Número 2, recuerda que antes de subir a los escenarios plantaba sésamo y maíz en su valle

Arnaldo Agüero era un chokokue que acompañaba todas las mañanas a su papá a la chacra. Con asada al hombro, en su valle San Juan de San Pedro, a diario le tocaba el duro trabajo de limpiar los cultivos de sésamo, maíz, sandía y demás frutos de consumo.

Era admirador de Hugo Javier, quien en esa época era conductor del programa Atake en el SNT, y un día tuvo la oportunidad de subirse a un escenario para acercarse al sueño de seguir los pasos del Número 2.

“Me animé en una fiesta de elección y coronación de reina que se hizo en el interior de San Juan (su valle)”, comentó. Dijo que le salió bien y desde esa vez no paró más. Eso fue en el año 2000.

“Soñar no cuesta nada, con sacrificio y humildad se llega al éxito. Pero para que se dé, uno se tiene que animar. Nunca hay que dejar de soñar, los objetivos se cumplen”, reflexionó el chokokue que ahora ya cumple 18 años como animador y tiene a los escenarios como su medio de vida.

Contó a Crónica que además de hacer su show, también tiene servicio de discotecas, acompaña organizaciones de festivales, conciertos y shows de grupos musicales.

CON UN CAPO. Aquí, Arnaldo Ramón, cuando presentó al cantante colombiano Omar Geles.

Su primer laburo: Club Guaraní

Desde el día que subió al escenario a hacer de maestro de ceremonia en la elección de reina en su valle, supo que su destino estaba en los escenarios. Contó que buscó la forma de llegar a Asunción y que lo consiguió. “La primera oportunidad me dieron en el Club Guaraní”, dijo. Entró allí para animar las fiestas de cumbia y así fue sumando trabajos. “Don Marcial Ruiz Díaz, dueño de Metrópolis Disco, me dio todo. Ya falleció, pero no olvido todo lo que hizo por mí”, comenta Arnaldo Ramón.

¿Qué recordás de tu pasado en la chacra?

Recuerdo que hacía de todo en la chacra. Ayudaba a papá en el cultivo de consumo.

¿Qué cultivabas?

De todo un poco. Plantábamos algodón, sésamo, sandía, mandioca, maíz. De todo lo que se puede consumir.

CHOKOKUE. Foto que conserva de su época en que trabajaba en la chacra.

¿Te cambió la vida llegar a ser animador?

Totalmente. Me dio la posibilidad de alcanzar una vida mejor, al acercarme a la capital. Y por esas cosas, el hombre al que admiraba siempre, Hugo Javier, quien me llegó a dar la posibilidad de estar en su programa con él (celebró sus 15 años en los escenarios en Atake). Conocí personas excelentes a través de este trabajo. Compartí escenarios con artistas internacionales como Omar Geles y Pedro Muriel. Y, como todos saben, la animación hace que recorras tu país y que conozcas pueblos y ciudades.

¿Tuviste más levantes después de ser animador?

Paso esa pregunta. Lo que te puedo decir es que me dio muchísimos amigos.

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