Resulta que las fotos y selfies extremas se han convertido en una peligrosa moda en casi todos los países. Cuando se da en posiciones de mucho riesgo, son previsibles los ahogamientos, accidentes de tránsito y caídas.
Pero el fallecimiento por ataques de animales, electrocución, fuego y armas de fuego también aparece con frecuencia en informes de todo el mundo.
En julio de este año se dio el caso de Gavin Zimmerman, un joven de tan solo 19 años que falleció tomándose selfies en un acantilado en Nueva Gales del Sur, Australia.
Tomer Frankfurter murió, por su parte, en el Parque Nacional Yosemite, en los Estados Unidos, en setiembre, después de una caída de 250 metros que sufrió tratando de tomarse un autorretrato.
ESTUDIO GLOBAL
Se hizo un estudio global correspondiente a los años 2011 y 2017, analizando las selfies en situaciones extremas

