Para ello, fue convocada la Junta Municipal. El tema principal, obviamente, era saber si se daba o no curso al pedido de intervención. Pero, de los 12 integrantes, 7 votaron por el “no”, como para blanquear lo que se está haciendo. Ahí nomás la gente se enteró afuera lo que se estaba “cocinando” adentro y se pudrió la cosa.
Onda “corre por tu vida”, los concejales empezaron a buscar la forma de escaparse sin ser reconocidos. A uno se le ocurrió la brillante idea de destrozar una pared haciendo un boquete y por ahí huir ¡como ratas!, y de esa manera, escapar del escrache de la gente.
Entre otras cosas, se habla de un préstamo no justificado de G. 1.000 millones, permuta de terreno municipal sin contrato, transferencias de vehículos e inmuebles a terceros, transferencia de fondos desde cuenta de Fonacide a Royalties y otras yerbas más.

