Los “prestanombres” de los capos narcos, por ejemplo, son los que suelen caer, así como los miembros armados del PCC o Comando Vermello, que mueven la logística.

También están los “minicapos”, los que se encargan del microtráfico, aunque estos nunca llegan a tener la riqueza o los bienes como los otros. Manejan grandes cantidades de dinero, pero de baja denominación, viven en casas humildes, pero fácilmente pueden tener 100 millones de guaraníes enterrados en el patio o bajo el colchón.
Los “manijas”, “deliverys” o distribuidores son los primeros en caer. A los grandes capos nunca se los ve y raras veces son detenidos.
El microtraficante mueve diariamente grandes cantidades de droga por distintas ciudades, es un negocio familiar, si uno cae otro ocupa su lugar. Son polos opuestos, pero manejan toda un gigantesca red de distribución en donde el dinero y la muerte corren con mucha facilidad.

