La gran virtud del “General” estuvo en su capacidad de reponerse. Sufrió un revés argel en el inicio del partido por la imprudencia de Jesús Godoy, que tumbó a Hernán Rivero en el área para el penal del cuadro auriazul.
El mismo Rivero transformó en gol el tiro desde los 12 pasos. A partir de ahí, el nerviosismo se apoderó de sus jugadores y Luqueño sostenía el resultado con buenos recursos, aunque con sofocones en defensa.
Cuando Aldo Quiñónez decretó el segundo tanto de Sportivo Luquñeo en el segundo tiempo, tras una estupenda jugada entre Miño y Ñúñez, parecía pleito liquidado, pero el “Chanchón” se relajó y ahí creció la fe de su vecino. Sobre todo con el gol de descuento de Rogelio Leichtweis, tras una tibia parada de Barreto, que dio un rebote.
El asedio del “General” ya fue total hasta que -en el descuento- Álex Garcete, que buscó desde el inicio su tanto, consiguió la meritoria igualdad.
Sin dudas, un alegrón para el equipo que nunca bajó los brazos, ante otro que se relajó demasiado pronto y no supo defender una diferencia importante.


