La cuerona aclaró de entrada que no era una un atrapa sino varillas del takuare’ê que le identifican con su niñez en Villarrica y donde pasaba y creía muchas cosas.
“Me escapaba a arrancar el takuare’ê. Crecí entre mosto helado y torta negra. Oliendo el famoso guarapo porque la casa de mis abuelos estaba pegada al cañaveral. Crecí creyendo que si no dormía a la siesta me iba a llevar el Jasy Jatere o el Karai Vosa”, contó la cuerona.
Vivi dijo que el tatuaje también tiene detalles de ñandutí y plumas por la cultura indígena guaraní. “Eso es por que soy india guaraní”, remató la pesoca.

