Con velas artificiales que formaban un corazón en la arena, un ramo de rosas y todo, el muchacho le impresionó a la mitãkuña a quien le hizo la pregunta crucial: “¿Querés ser mi novia?”... Pregunta que se leía también en carteles sostenidos por amigas que ayudaron en el montaje de la dulce escena.
La yiyi, emocionada, le dijo que ¡sí! La historia de amor se hizo viral y en las fotos a los tortolitos se los ve más que felices y enamorados.

