“La ideóloga fue mi tía en un asado con sus amigos doctores. De ahí nació todo y se empezó a poner en marcha”, comentó Sofía Toledo, una de las cabecillas del proyecto.
Contó que durante un mes el trabajo fue arduo ya que tenían que ingeniárselas para conseguir los libros y que sean de tinte variado.

“Un mes trabajamos, muchos de los libros salieron de nuestro bolsillo, pero no nos podemos quejar de las donaciones que también recibimos con el paso del tiempo”, apuntó la señora.
Resaltó que actualmente dos veces al mes el móvil va a salir a recorrer, pero la idea principal es que recorra varias ciudades del norte, que no solo se quede en el pueblo, ya que una vez que va por los alrededores el enriquecimiento será mayor para los peques que desean por lo menos poder leer un libro.
“Nos quedamos en la plaza Nanawa, pero luego iremos a otras ciudades, como es la misión. Mi abuelo, Juan Quintana, fue uno de los que arreglaron el predio donde actualmente se encuentra la biblioteca móvil la cual tiene más de 1.200 libros”, indicó.


