
Bola, jamás la llamaron; es más, con los papeles de la mitãkuña montaron una empresa a nombre de la incauta. Solicitaron préstamos ápe ha pépe a nombre de la “dueña” del comercio, pero nunca pagaron un solo guaraní de los préstamos. En el 2016 recién se enteró que era una morosa de aquellos, cuando recibió una llamada de una empresa especializada en cobros atrasados. “Me llamaron a requerirme de una empresa de cobranzas y allí me enteré que debía más de 100 millones de guaraníes a diferentes financieras y bancos”, he’i Nilda a NPY.
Realizó la denuncia por robo de identidad, pero nada. “La fiscala Sonia Pereira no hizo nada, ahora que agarró el fiscal Federico Leguizamón le imputó al contador y a la escribana María del Rosario Romero”, contó. La misma no puede trabajar en ningún lado debido a la multimillonaria deuda que le enzoquetaron.

