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ROBERTO “BÚFALO” OVELAR: “De niño tenía que trabajar, vendía banana, juguetes en carretilla”

HISTORIA DE VIDA. Hoy conocemos la vida de Roberto “Búfalo” Ovelar, un futbolista que supo ganarse el cariño de hinchas de importantes clubes sudamericanos. Hoy, en Millonarios de Colombia

De niño tenía que trabajar, vendía banana, juguetes en carretilla”

ÍDOLO GOLEADOR. Desde Colombia, el “Búfalo” nos abre las puertas de su vida. Su infancia en el campo y en medio de necesidades no le impidió soñar con llegar a ser un gran jugador. ¡Lo logró! Se declara un hombre feliz junto a su esposa. Cuando se conocieron, ella tenía 12 años, él 16. ¡Imperdible!

Roberto “Búfalo” Ovelar junto a su esposa Gladys y sus dos niñas.

FUTBOLISTA

Parte de su infancia la pasó en el campo, en una compañía rural de su natal Curuguaty, en Canindeyú. Roberto Ovelar (“Búfalo”) nació en el seno de una familia de escasos recursos económicos, pero eso no le impedía soñar en grande. De chico sabía muy bien lo que quería. Corría descalzo detrás de la pelota y se hacía la película de que algún día llegaría a ser un gran jugador. En su casa, las necesidades imperaban, son muchos hermanos y él tenía que salir a trabajar. Agarraba su carretilla y cargaba lo que había para vender, a veces banana, a veces juguetes. También iba a la escuela y siempre buscaba que le quede algo de tiempo para jugar en la canchita. Mirando al horizonte, seguía soñando. Un día un profesor, cansado de que él prefiera la pelota antes que hacer sus tareas, le dijo: “Definitivamente lo tuyo es el fútbol, ya no vengas más”. Hoy, aquel hombre que prácticamente le echó del colegio es su amigo y, ambos, cada vez que se encuentran, recuerdan aquel episodio como una anécdota. Aquí, la historia de Roberto “Búfalo” Ovelar, quien ya lleva más de 10 años jugando en el extranjero, con recorridos por Chile, Perú, México y Colombia, país donde se convirtió en un goleador muy querido de Junior de Barranquilla, primero, para pasar después con sus goles al equipo Millonarios de Bogotá.

Llevás más de 10 años viviendo y jugando en el extranjero, ¿te entra de repente esas ganas de volver a tu país?

– ¡Clarooo! Las ganas de volver a mi país, a mis raíces, siempre están. Es inevitable.

Después de entre cuatro y cinco años en Perú, Colombia es el país donde estás pasando la mayor parte de tu carrera profesional, ¿lo sentís como tu segundo país?

– Por ambos siento un profundo agradecimiento, Perú y Colombia son países maravillosos, con personas maravillosas. Mi familia y yo nos sentimos afortunados de conocer estos países.

En la cancha ya se ve que te ganaste el respeto en Colombia, como goleador y hasta capitán, ¿fuera de las canchas, cómo es tu vida, sumaste amigos, te sentís querido por la gente en ese país?

– En en el fútbol y en la vida misma no siempre les caemos bien a todos, pero sí, aquí tengo buenos amigos colombianos como también paraguayos, siento que me acogieron baste bien.

Muchas veces la música es una expresión cultural que rompe barreras, y ahí está Colombia con su vallenato que hasta se puede decir que es muy paraguayo, porque acá se sigue escuchando tanto que hasta se hacen festivales de vallenato. ¿Vos lo escuchás también, cuáles son los estilos musicales que te gustan?

– ¡Sí…! Aquí suena bastante el vallenato, escuchamos bastante. Personalmente escucho de todo, pero me inclino un poco más por los temas de los 70, 80, 90. Cuando pongo recibo abucheos jajaja…

¿Sos buen bailarín? Como jugador, seguro no tenés mucho tiempo para la diversión, ¿pero te pegás de repente un bailecito con tu señora en tu casa, por lo menos?

– Me defiendo, pero no soy de bailar mucho, de vez en cuando bailamos con mi señora.

¿Cada cuánto tiempo viajás a Paraguay, de vacaciones, a disfrutar con tu gente?

– Depende mucho de cuánto tiempo nos den de vacaciones, a veces cada 6 meses y otras, cada 1 año.

¿Tu familia sigue viviendo en Curuguaty?

– Mis padres hace poco se mudaron a Acepar (Canindeyú), allí en Curuguaty tengo a algunos tíos, primos y amigos de infancia.

¿Qué es lo primero que hacés cuando llegás a tu valle?

– Visitar a todos mis seres queridos y pasar el mayor tiempo posible con mis padres.

Vimos que en tus últimas vacaciones te sentaste en una silla en un arroyo con tu gente, que supongo que son tus amigos, familiares, ¿esos momentos los disfrutás tanto o, incluso más, que como estar en una playa del Caribe, por ejemplo?

– ¡Sí…! Me encanta la naturaleza, disfruto mucho de eso cada vez que voy y más aún con mi familia y amigos allá.

A pesar de la distancia, ¿saboreás de vez en cuando alguna sopa paraguaya, algún chipa guasu?

– Comemos sopa, gallina casera, todo lo que se pueda traer de allá y conseguir por aquí comemos.

EL FÚTBOL

¿Cómo fueron tus comienzos en el fútbol, cuál fue tu primer club, antes de llegar a ser profesional?

– Mi deseo de ser futbolista se manifestó desde muy pequeño. Cuando vivíamos en el campo ya jugaba con los amigos, después, cuando ya fuimos a la ciudad, un señor me vio jugando, era un cazatalentos, más tarde se convirtió en mi suegro: el señor Alberto Ortega, que en paz descanse. Él me llevó a Nacional de Hernandarias, Nanawa Fútbol Club, 3 de Febrero, la selección de Ka’arendy, ya de ahí Cerro Porteño.

Soñar es libre, ¿cuando corrías en las canchas del interior, imaginabas llegar hasta donde llegaste, hacer todo este recorrido en el fútbol profesional?

– En mi mente siempre estuvo llegar a ser futbolista profesional. Recuerdo, cuando estaba en el colegio, que no era muy de mi agrado jajaja…, a la hora de presentar tareas yo nunca presentaba. Un día de esos, como era ya muy reiterativo con eso de no presentar las tareas, el profesor se molestó y me dijo: “Definitivamente lo tuyo es el fútbol, ya no vengas más” jajaja… Hoy por hoy, el profesor es muy amigo mío y siempre me recuerda esto.

¿Cómo te descubrieron, cómo se dio tu llegada a Cerro Porteño, te acordás cómo fue aquel momento en que te dijeron que te querían probar o contratar?

– Mi suegro hizo un contacto con el señor Rogelio Rojas, quien compró mi pase, fue el que me llevó a Cerro Porteño, el que medio la oportunidad de jugar en Sub 20 fue el profe Hugo Caballero a quien siempre estaré agradecido al igual que a el profe Gustavo Costas, quien me subió a Primera.

NIÑO VENDEDOR

Ofrecía banana y juguetes en carretilla

Yendo un poco más para atrás, ¿es cierto que tu niñez fue bastante sacrificada?

– Desde niño tenía que trabajar, ayudar a mis padres porque somos muchos hermanos, pero yo me hacía de tiempo para todo, para vender banana, juguetes en carretilla y jugar a la pelota.

FAIR PLAY

Hizo anular un penal

Estás en la lista de los pocos jugadores que fueron noticia en el mundo por fair play, por hacer cambiar la decisión del árbitro que cobró un penal a favor de tu equipo de entonces, Junior, y vos le dijiste que la mano hiciste vos y no el jugador rival. ¿Te acordás de cómo fue ese momento, qué te dijo tu técnico después?

– La verdad en ese momento hice lo correcto, no me imaginaba que iba a tener tanta repercusión, lo que sí tenía en mente era a la hinchada, que tal vez se molestaría conmigo, porque estábamos perdiendo 2 a 0. Al llegar al hotel donde concentrábamos, el profesor Alexis Mendoza, un señor muy correcto, se acercó a la mesa donde estaba cenando y me felicitó. Ahí me sentí aliviado.

AHORA EN MILLONARIOS

Después del 2020,

¿volverá a Paraguay?

¿Cómo te sentís ahora en Millonarios?

– Me siento superbién en Millonarios, estoy en un club grande, uno de los más ganadores del fútbol colombiano, de muy buenos profesionales, pero sobre todo buenos seres humanos.

¿Hasta cuándo vas a jugar en Millonarios, se podría dar tu regreso después al fútbol paraguayo?

– En Millonarios tengo contrato hasta todo 2020. Y sí, me encantaría volver al fútbol paraguayo, estar cerca de los seres queridos y amigos.

EL FUTURO, DESPUÉS DEL FÚTBOL

Técnico o comentarista deportivo

¿Hasta cuándo te gustaría jugar profesionalmente y dónde te gustaría retirarte?

– Hasta que me den las piernas jajaja… Y me retiraría en el club que me acoja en ese momento.

¿Ya pensás en cómo será tu vida o lo que te gustaría hacer en tu vida después del fútbol?

– Tengo varios proyectos en mente, vamos a ver cuál de todo se da. Por ejemplo, me gustaría ser DT (director técnico), periodista deportivo o algo que esté vinculado al fútbol.

HOMBRE ENAMORADO

Con su esposa se conocen de chicos

El “Búfalo” Ovelar conoció a su esposa Gladys Ortega cuando eran aún chicos, casi niños. Y se casaron muy jóvenes. Llevan toda una vida juntos y no paran de demostrarse amor.

Se te ve siempre feliz con tu esposa, como que los dos se apoyan mucho, ¿qué importancia tiene para un futbolista una estabilidad en su vida de pareja?

– Sí, somos muy felices, tenemos 3 hijos, 2 niñas y un niño que a los 3 meses de nacido falleció por problemas cardiacos, llevamos ya bastante tiempo de conocernos, desde cuando ella tenía 12 años y yo 16. Nos casamos muy jóvenes, ella de 16 y yo de 22. Ellas son mi motivación y mi sustento.

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