En las imágenes se ve a dos mujeres en una especie de granja que afirman: “Los huevos son de las gallinas. Nosotres les devolvemos sus huevos porque son suyes”.
Y advirtieron: “Los huevos no están fecundados, porque nosotres tuvimos que separar los gallos porque no queríamos que las violaran, aunque fuera su naturaleza, porque ellas sufren”.
El santuario, que está en contra de la explotación animal, es un “colectivo antiespecista, transfeminista y libertario que lucha por la liberación animal y de la tierra”.

