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Susan Zaldívar: “Daría todo por tener este trabajo en Paraguay”

JAPÓN. Susan Zaldívar canta en el hotel más top de Japón, nos habla de su experiencia

AÑORANZA. Está por cumplir su contrato, en unas semanas más tendrá que regresar y ya sueña todo con un rico asado con chipa guasu

– ¿Cómo se dio tu ida a Japón?
– Me invitó a venir Antonio Torales, es un músico que desde hace 14 años trabaja en el exterior. Es arpista, guitarrista, cantante, toca la quena también. Desde el 2002 viene a trabajar a este hotel (Kagaya). En esta oportunidad me invitó a venir a trabajar con él 6 meses. Estamos cerca de cumplir el tiempo de nuestro contrato.

– ¿Pensaste mucho a la hora de tomar la decisión de ir?
– Pensé mucho. Tenía un poco de miedo. Pero sabía que varias amigas vinieron a este mismo lugar, acompañadas de don Antonio, y que les fue bien. Pero me costó tomar la decisión. Las pocas personas a quienes les había comentado me decían: “¡Andate!”. Esa fuerza de esas personas me ayudaron a tomar la decisión de decir: “Sí”. Recuerdo que estábamos para una sesión de fotos para un show musical de Santiago Palumbo y ese día tenía que dar mis respuesta a la propuesta de venir a Japón. A Andrea Valobra y Jenny Hicks les comenté. Ellas fueron responsables de mi decisión. En principio le rechacé a don Antonio, le dije que no hablo inglés, que no hablo japonés. Pero él me dijo que no era importante que no maneje los idiomas, “yo hablo”, me dijo. Una vez que me convenció ya me puse en trámite para la documentación para poder venir.

 

– ¿Pusiste en análisis los pro y los contra de lo que representaría ir a trabajar en Japón?
– Lo único en contra que de repente se me cruzaba por la cabeza en esas horas en que tenía que responder era estar lejos de mi familia. Pero también siempre dije que si se me presentaba una oportunidad de viajar por trabajo, que por 6 meses aceptaría. Y la propuesta estaba dentro del plazo que alguna vez pensé. Si por ahí tenía que salir un año o más tiempo no me iba a animar. En ese momento la situación económica en Paraguay ya estaba mal. Me estaba costando actuar. Estaba recortando mis precios para poder seguir trabajando. Recuerdo que no tenía plata para hacer mis documentos. Tenía que hace visa para Estados Unidos, porque ahí teníamos que hacer escala. Y tenía que pagar también la visa para Japón, que por suerte es más barata… Estaba sin dinero, pero ¡Dios es grande! Esa semana recuerdo que por cosas de la vida todito de corrido me salieron actuaciones. Justo cuando estaba necesitando, todos los días canté. Y gracias a eso cubrí mis gastos.

– ¿Nos podés contar sobre el tipo de show que hacés en Japón, dónde te toca cantar?
– Cantamos en el mejor hotel de Japón. Está catalogado como el más importante del país, en cuanto al diseño tradicional. Se llama Kagaya y está ubicado en Ishikagua Ken. ¡Es un hotel hermoso! Cantamos en el teatro, en el lobby, llevamos serenata a los cumpleaños. Entramos de sorpresa. Ellos están en una habitación todos sentaditos en el suelo, ahí dos o máximo seis personas. No sabemos a quiénes vamos a cantar. Ellos tampoco saben que vamos a entrar, es superlindo.

SHOW. Susan, en pleno show, acompañando en guitarra y canto al arpista y también cantante Antonio Torales, en el hotel japonés.

– ¿Qué tipo de música hacés?
– Canto todo tipo de música. Más música clásica del repertorio latino. Hago también música paraguaya, acompaño a don Antonio en el arpa, ejecuto la guitarra. Canto en japonés, portugués, italiano, en guaraní. En varios idiomas, un poco de todo. Tenés que estar lista para cantar lo que te pida la gente. La mayoría de los repertorios que canto tuve que aprender. Eran canciones que no hacía yo. Como dice don Antonio, eso ya me sirve para toda la vida. Y es verdad, porque son temas que me sirven como caballitos de batalla.

– Muchos artistas paraguayos y latinoamericanos pasan por Japón, ¿valoran mucho ellos la música occidental?
– Muchísimos artistas paraguayos ya pasaron por Japón. Hace años que los artistas paraguayos son bien recibidos, por sobre todo los arpistas. Acá se quiere muchísimo el arpa paraguaya, siempre que terminamos la actuación se acercan a don Antonio a preguntarle sobre el instrumento. Acá hay muchos que tienen escuelas donde enseñan a ejecutar el arpa paraguaya. Los orientales admiran y respetan muchísimo nuestra música. Y yo adoro la música oriental. Hay muchas canciones bellas, veo por televisión, yo disfruto mucho.

– ¿Cómo te llevás con la añoranza?
– Me llevo bien. Gracias a Dios está mi familia, está bien. Hay fechas importantes, como cumpleaños de familiares, que sí me pesan en la distancia. Y me desespera mucho leer cómo está la situación de nuestro país. Me asustan las noticias. Hace unos meses estaba muy asustada de volver. Tenía mucho miedo de volver. El Paraguay creo que más que nunca está inestable, económicamente ni qué hablar. Por supuesto que extraño, ahora sí ya quiero ver a mi familia, a mis amigos. El trabajo acá es hermoso, daría todo por tener este trabajo en Paraguay. Me quedaría, pero le necesito a mi familia cerca. Hay músicas que tocaron mi corazón. “Mamama” por ejemplo no podía escuchar. Marilina y Will sacaron esta polca hermosa “Bendición de mamá”, cuando escuché qué mucho lloré.

– ¿Qué extrañás comer?
– A veces ya alucino todo con los olores de chipa guasu, el asado. Quiero comer milanesa con pure de papa, sopa paraguaya, soyo, cada día me viene un sabor diferente a la mente. Muero por comer un asado con chipa guasu abundante luego.

– ¿Cuánto tiempo más vas a quedarte?
– Nos quedamos hasta principios de noviembre. Estamos cumpliendo con el tiempo. Vinimos a cantar seis meses en Japón.



– ¿Tenés planeado volver a viajar por un segundo contrato después?

– Si se da la posibilidad vendría muchas veces. Se disfruta mucho, los japoneses son superrespetuosos. No son explotadores. Da gusto cantar, cada día hay un público diferente y aprendí mucho también en este periodo de trabajo. Si se da la oportunidad vendría de nuevo con mucho gusto. Vale la pena.

Proyectos en Paraguay
– ¿Qué proyectos tenés a nivel musical?
– En Paraguay quiero cantar mucho, ojalá pueda trabajar mucho. También ya estoy programando la grabación de mi disco de música folclórica. Hace mucho quiero hacer y nunca tomo la decisión. Ahora ya es el momento. Apenas llegue a Paraguay me voy a reunir con la gente con quien quiero trabajar para entrar en estudio.

TRAJE TÍPICO. La paraguayita, con encaje de ñandutí en Japón.

Comida en Japón
“Ya probé de todo”

– ¿Cómo te llevás con la comida ahí? ¿Solés cocinar?
– Cuando la gente se enteraba de que iba a venir a Japón me decían: “Vas a bajar de peso”. Pero no sabían que a mí me encanta la música oriental jajaja… Yo en Paraguay luego ya comía comida china, japonesa… Acá no tuve ni una sola vez problema con la comida. Acá ya probé de todo, pulpo, anguila, pato, calamar… De todo. A veces como nomás ya y no sé qué es lo que estoy probando. No tengo problemas en descubrir sabores.

“Nunca me aburrí”

– ¿Vivís sola?
– Vivo en un departamento donde estamos todos los artistas que trabajamos en el hotel. Está todo el ballet que trabaja también de lunes a lunes. Tenemos cada uno nuestra habitación con todas las comodidades, estamos superbién atendidos. Nos cuidan mucho también ellos.

– ¿Tenés tiempo para el entretenimiento, qué actividades hacés?
– Sí, tengo tiempo. Generalmente descanso porque me quedo, acá terminamos a las 11 menos 10 de la noche nuestro trabajo, me voy a mi pieza, me conecto con la familia, con los amigos y se me pasan las horas. Muchas veces amanecí hablando con la gente de Paraguay. Generalmente descanso por la mañana. Entramos a trabajar a las 6 de la tarde, por si haya cumpleaños, serenatas. También salimos. Con don Antonio nos vamos a pasearnos en bicicleta. Acá viven también unos amigos paraguayos. Ayato y Tania, que estuvo en “Rojo Colegio”. Nunca me aburrí. Siempre hay algo que hacer. Superbién. En los ratos libres aprendo guitarra, ukelele, de vez en cuando le agarro y voy aprendiendo también eso.

PASEOS. Las horas que le quedan en el día muchas veces las aprovecha para pasearse y conocer la ciudad de Ishikagua donde está trabajando.

“No tengo ningún amor a quien extrañar”

– ¿Dejaste un novio aquí cuando viajaste?
– No dejé novio en Paraguay. Hace 7 años que no tengo ningún amor a quien extrañar.

FELIZ. Si bien extraña a su familia, Susan dice que se siente feliz en Japón porque es el lugar donde está pudiendo hacer lo que le gusta, cantar y ganar su platita.

– ¿Alguna experiencia que te haya sorprendido?
– Una experiencia genial que no voy a olvidar es cuando prendo la tele y justo estaba saliendo la selección paraguaya. Era la repetición del partido de cuando nuestra selección vino a jugar amistoso aquí. Yo no podía creer, estaba feliz. Perdieron, pero igual me emocionó ver y saber que estaban acá.


– ¿Qué te enseña este viaje?

– Nunca antes me miré tantas veces en el espejo. Japón me enseñó a quererme, a saber que soy capaz. El primer día me pregunté si iba a aguantar cantar todos los días, de lunes a lunes. Ya llevo casi 160 días cantando a diario y mi voz está intacta. Me siento cómoda y feliz, superada. Estoy cumpliendo tareas pendientes gracias a este viaje, ya ejecuto la guitarra, cantando en inglés, aprendiendo japonés.

COMPATRIOTA. Susan encontró a otra compatriota en Japón, también exparticipante de “Rojo”, Tania.

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