“Parecía un choque normal y me fui acercando al salonista caído. Pero al verlo de cerca me di cuenta de la gravedad del asunto, el futbolista estaba con los ojos en blanco y ya empezaba a convulsionar. Allí sin dudar me tiré al piso para ayudarlo. Amarilla tuvo un paro respiratorio de casi 20 segundos, lo suficiente para matarlo”, tiró el réfere vale a Crónica.
El instinto del ser humano y la preparación en salud le hicieron actuar al toque, “yo me saqué la remera de árbitro y me puse la de ser humano para salvarle la vida a mi prójimo, en ese momento no dimensioné de mi acción pero después vinieron los dirigentes y la familia del muchacho para agradecerme el gesto”, tiró el muchachón que es fisioterapeuta y kiniesiólogo, que lastimosamente como muchos compatriotas se encuentra desempleado.


