El orgullo ante la supuesta efectividad de la medida sanitaria adoptada por las autoridades puede verse en sus rostros. Pero si bien esto ayudó para evitar que el número de contagiados aumente, a su paso está dejando un sinnúmero de personas afectadas económicamente porque desde que empezó la cuarentena no pueden salir a trabajar.
“Trato lo menos posible de salir. Mis hijos no salen. Los que salimos a las calles somos mi marido y yo. No tenemos ingreso, si esta semana no trabajamos no vamos a comer”, relató a Crónica Desirée Fleitas Recalde, una mujer luchadora que, antes que empiece la cuarentena, se dedicaba a la venta de yuyos frente a su vivienda.
Desde que rige la ley de emergencia sanitaria, Desirée contó que ya no tuvo la posibilidad de abrir su negocio debido a que tanto ella como sus hijos buscan estár protegidos al ciento por ciento voi del virus vai.
Sin embargo, la necesidad empezó a sentirse en su casa ante la falta de ayuda del Estado.
“Yo no gano mucho como yuyera, En ese Pytyvõ te preguntan todo lo que sacás, pero nunca nos llegó el mensaje. Tratamos de cumplir el aislamiento pero nos cag... de hambre. ¡Qué lo que piensa ese Marito! Tiene que poner un sistema como la gente. No estamos pidiendo ni sueldo mínimo”, lamentó la doña.
Aseguró que se inscribió a ambos programas para acceder al subsidio, pero hasta ahora no tuvo respuesta •
Artesana sigue avei esperando el mensaje de la SEN ndajeko
Ña ng a reko y Pytyvõ no solo son invisibles para la yuyera, sino avei para muchas personas en el país que a diario tratan de hacer escuchar sus voces desesperadas ante la situación de necesidad.
Doña Rosa Gavilán es otra de las personas que hasta ahora no sienten alivio debido a que sigue esperando el mensaje de la Secretaría Nacional de Emergencia (SEN).
“Yo soy artesana en cuero y desde hace más de un mes estoy sin trabajar. Siento gran impotencia porque ni un cuarto de azúcar se acuerdan de pasarnos”, dijo a Crónica la mujer.
DATO
PLAGUEO
El plagueo del rollo en cuanto al Programa Ñangareko es más que cierto debido a que hasta la estatal encargada he’i que pese a los más de 200 mil inscriptos, ni la mitad pudieron acceder al subisidio.

