La fe se le advierte en cada gesto. “Amén, amén, amén”. De izquierda a derecha. De derecha a izquierda. La cabeza de Jorge se mueve como si estuviera siguiendo un partido de tenis mientras -cada tres frases- repite: “Gracias San Jorge”.
“Desde que era chico mi mamá siempre encomendaba a San Jorge para que me cuide de todo mal.
Siempre cuando iba a la escuela ella rezaba por todos sus hijos para que lleguemos bien y volvamos sanos y salvos a casa. La devoción por él es muy grande”, agregó el devoto que, ayer, al igual que miles de paraguayos recordaron el día del santo con capa roja, lanza en la mano y montado a un caballo blanco.
En estos días tan difíciles por la pandemia del coronavirus la fe de los devotos de San Jorge se acrecienta mucho más. “En este tiempo de confinamiento y coronavirus, su leyenda de lucha contra el dragón alienta las luchas diarias contra esta pandemia. Así venció al mal y es por eso que San Jorge nos protege del coronavirus. Nos encomendamos para que proteja a las familias, los médicos y al mundo entero”, añadió.
“Nos sentimos cuidados por él y sabemos que siempre está a nuestro lado e intercede delante de Dios por nosotros. En mi vida obró muchísimas veces y es por eso que en este momento de angustia yo siento paz”, finalizó.

VIDEOLLAMADA. “Rezamos a San Jorge y el rosario familiar a través de videollamada con mis hermanos Loida Unice, que está en Argentina, y Sixto. Así nos mantenemos en fe constantemente”, dijo.
AGASAJO. Jorge comentó que cada 23 de abril hace algún agasajo en nombre del santo patrono. Esta vez lo hizo, pero solo con su familia para evitar aglomeraciones.
TRANQUILIDAD. Jorge dijo que la devoción hacia San Jorge le trae mucha tranquilidad en este tiempo en que la incertidumbre y la angustia parecen ganar la batalla .
Le prende vela los lunes y los viernes he’i
“Mi mamá siempre le prendía vela a San Jorge los lunes y viernes. Rezaba por mí porque cuando era joven no me quedaba luego, pero gracias a la protección de San Jorge nunca me pasó nada. Hoy día yo hago lo mismo con todos mis hijos, le prendo la vela sí o sí los lunes y viernes, para darle las gracias por las bendiciones y los cuidados que tuvo con toda mi familia en lo que fue la semana”, contó el devoto. Recordó que una vez uno de sus hijos, también de nombre Jorge, fue golpeado brutalmente. Cuando él lo vio pensó lo peor, pero...

“Le rompieron con una piedra su nariz, pensé lo peor, pero enseguida le pedí a San Jorge por su vida y se sanó. Él siempre nos cuida y nos protege”, finalizó.
Una estampa “milagrosa”
Jorge contó que la devoción por el santo es una tradición familiar. De hecho, él tiene una estampita que pertenecía a su querido abuelo, que falleció hace varios años y luego quedó en manos de su madre Jorgelina, quien a su vez le heredó la estampa a él. “Tendrá como 60 años por ahí, era de mi abuelo, después de mi mamá y ahora se quedó conmigo. Hasta ahora le rezo y le pido cosas, es milagroso mi santo. Con esta estampa nos sentimos muy protegidos, no sé, es como algo sobrenatural”, terminó diciendo Jorge.

