Aunque los arrieros dejaron una de sus debilidades más grandes que es el fubolacho con loperro, también aseguran que no todo es malo, ya que aprovechan el día para disfrutar más con la familia, ayudar a lapa y valorar más el trabajo que hacen ellas. Eso sí, les toca también hacer más los quehaceres de la casa.
Heriberto Amarilla, quien vive en San Lorenzo, dijo que a full ayuda con los quehaceres de la casa y para él es como estar haciendo un tipo de ejercicio que le ayudará avei a estar en forma he’i. “Repasar y lavar ropa a mano cansan más que un partido con loperro y te hacen traspirar mucho más”, dijo a Crónica entre risas.
“Ahora sí que nadie puede negar que somos lorito óga. Hacemos los quehaceres de la casa a la par. Esos son nuestros ejercicios de cada día”, dijo Derlys Cantero, de Fernando de la Mora, quien se calificó como lorito óga a mucha honra.

