Esta vez le tocó muy profundamente a los pobladores del barrio San Miguel de la ciudad de Capiatá, cuando el agente de la Policía Nacional, Isidro Casco Salinas, asesinó a sus hijitos menores de solo 1 y 2 años, luego a sus suegros, su cuñada de 16 años y luego se suicidó, el pasado 3 de julio.
“Ahora nos quedamos con un miedo de aquellos, hasta cuando viene delivery los vecinos nos quedamos asustados luego de la tragedia que pasó en el barrio.
Por eso nos estamos poniendo en campaña para juntar dinero para comprar los insumos para iluminar las calles del barrio”, he’i Leticia Acosta, vecina de la familia asesinada a tiros por el poli, a Crónica.
Se dice que la vida sigue, pero hay personas que nunca se olvidan, “al señor Alberto (don Lidu) demasiado le extrañamos, él era muy amigo de papá y a la mañana temprano solíamos encontrarnos y sí o sí preguntaba por papá”, tiró Leti.
“También a la pequeña Amalita, quien desde el tejido se ponía a jugar con mi hija, ya que por la pandemia no podía venir a casa como solía hacerlo todos los días”, contó.

OIPOTÁMA LA CASA
La Gobernación de Central se hizo cargo de todos los gastos de la reconstrucción de la vivienda en donde ocurrió la tragedia. En estos días se le entrega a la familia toda chuchi ya.
AYUDA PSICOLÓGICA
Las víctimas que pudieron salir con vida están recibiendo la ayuda psicológica de los profesionales, para que puedan superar esta dura prueba de vida que les tocó vivir anga a ellos.
“No podés mirar a tus hijos y hacerles daño, no es normal”
Los familiares de las víctimas fatales del quíntuple homicidio tratan de seguir adelante con sus vidas. “Realmente este dolor que tenemos no creo que se vaya, nos va a costar muchísimo tiempo reponernos de esta tragedia que lastimosamente nos golpeó con todo”, declaró José Caballero, sobrino de la señora Amalia Caballero, una de las víctimas fatales del quíntuple asesinato.
El karai no vivía en la casa de la tragedia, “nos sorprendió a todos la reacción, yo lo conocía, con mi familia hablamos y creemos que fue algo espiritual lo que le pasó al hombre, no podés mirar a tus hijos y hacerles daño, eso no es normal, no sabemos por qué pasó esto, con qué propósito pasó esto”, dijo don José a nuestro medio. Reflexionó, “Dios le dio una segunda oportunidad a mis sobrinos, por eso pudieron sobrevivir a semejante tragedia”.
Sobrevivientes se recuperan
Los sobrevivientes están restableciéndose de las terribles heridas con arma de fuego que recibieron. “El mitã’i está en la casa de una hermana, donde se está recuperando de a poco, lo mismo que la otra víctima que también fue herida”. Caballero agradeció de todo corazón a todas las personas que los ayudaron, “muchísima gente colaboró con mi familia, no solamente del barrio y de Capiatá, de todas partes, hasta del exterior”.

