Daniel M. F., domiciliado en Curuguaty, Canindeyú, perdió toda su confianza ahora en las mujeres. Estaba paseándose por las calles de su ciudad en su auto porã, cuando vio a dos “cueronas” mbareteporã.
“Kóa lístoma” pensó y las invitó a pasear. Ellas luego no se hicieron ni de rogar y al toque se subieron. Después de un par de curvas, porque tampoco es que había mucho para recorrer, fueron a tomar ceecita ro’ysã en un local, hasta que una de las “ñambéñas” le pidió prestada la llave de su rodado para ir a buscar algo “apete”.
“No les conozco a las dos mujeres, pero horas antes estábamos tomando y paseando por la zona. De repente una de ellas me pidió prestado el auto para venir un ratito hacia el centro de Curuguaty, sin problema le di la llave, pero desde esa vez no volvió”, tiró a un medio local.

CELU Y DOCUMENTOS
Una de las chulis era alta, de cabello rojo, según el denunciante, quien además perdió su celular y todos sus documentos avei. “Quiero mi auto, porque es lindo”, he’i finalmente.

