Uno de los fieles al “santo” curepa (no reconocido) en nuestro país, es don Leonardo Marecos, un taxista de Luque, que cada 8 de enero realiza un karu guasu por el aniversario de Gauchito Gil. “Lo hicimos cuidando todos los protocolos sanitarios”, contó el devoto.
“Él (Gauchito Gil) se me presenta en sueños muchas veces, no me dice nada pero está ahí. Aparece cuando le reprocho cosas, siempre siento su presencia en mi casa y cuando salgo a hacer mi trabajo”, agregó. El hombre dijo que el “santo” le ayudó a su papá en su momento a dejar las muletas. “Mi papá volvió a caminar gracias a él. Ya no podía hacerlo de por sí solo. Tenía un problema en la rodilla que ni siquiera los doctores supieron explicar, pero gracias a Gauchito él volvió a caminar perfectamente”, tiró.
Banderas, velas, cruces, atuendos y vinchas rojas decoran parte de la casa de don Leonardo, ubicada en la zona de Laurelty, segunda compañía, de Luque.
Esos elementos y ese color son distintivos de la veneración al Gauchito Gil.

