Una gota de felicidad llegó a todos. La pandemia, que arrasó con todo, también lo hizo con los que siempre “pescan” de la botella ajena para saciar la sed sin poner un guaraní.
Carlos Patiño es bodeguero de la zona de Capiatá y contó que ahora pueden estar más tranquilos porque el alargue les deja volver a ver a muchos clientes. “Ya no estábamos viendo la cara de muchos. Ahora volvieron algunos y para nosotros es un encuentro de felicidad”, contó el hombre.
Y siguiendo todos los protocolos sanitarios, Carlos contó que conversaron con algunos clientes, tratando de sacarle lo positivo a toda la crisis dentro de tanto encierro.
“Antes era inevitable cuando empezaban a tomar, acá, en la cancha o en sus propias casas. Ahora se salvaron de los piratas”, comentó entre risas el bodeguero a Crónica. Al parecer, el virus maldito hizo correr a la fuerza a todos los que no colaboraban ni mil para el chupi y se quedaron en sus casas sin poder hacer los asaltos.
“Tienen la excusa perfecta, ahora no se puede compartir nada, ni la botella, para cuidarse del covid-19”, tiró el capo.
Cristhian Giménez, cliente de Carlos, dijo que es lo único bueno que sacaron de la pandemia y aseguró que por eso ahorraron unos billetes durante esta época.
“Antes sí o sí teníamos que preparar aparte para los piratas, ahora yo nomás me voy a tomar y solo en mi casa. Los piratas se quedaron en sus casas”, contó el hombre.
Piratas ya no van en busca de lo “gratis”
Carlos es bodeguero hace más de 10 años y contó que a todos los piratas de su barrio ya les tiene más que fichados. Explicó que generalmente son los que se van a comprar las rubias espumantes y algunos hasta ya se bajan unos tragos antes de salir de la bodega.
“Esos que vienen a comprar son los que muchas veces pescan por el bolsillo ajeno. Famoso son los que tienen que irse a comprar y cebar aunque sea, yo les conozco a todos”, dijo el hombre.

Por su parte, Luis Agüero, otro bodeguero de la zona de Capiatá, quien cuenta avei con una lomitería, explicó que se dan cuenta que terminaron los piratas porque algunos se iban luego a pescar frente a la bodega.
“Nosotros también nos libramos de ellos, algunos se quedaban hasta muy tarde jodiendo acá”, contó el hombre.
Perdieron a clientes y amigos por culpa del maldito virus, contaron
Tanto Luis como Carlos dijeron que respetaron el protocolo sanitario y las restricciones durante todo este tiempo pese a que les generó grandes pérdidas.
Ambos aseguran que las pérdidas no se comparan con las que sufrieron algunos vecinos a quienes el covid-19 les robó uno de los suyos.
“Tenemos muchos clientes, vecinos y amigos que fallecieron de covid. Tenemos que respetar por esa gente que pasó mal en este tiempo. Algunos perdieron a dos o tres familiares luego”, dijo Carlos.
Luis aseguró que vio al maldito virus de cerca porque perdió un hermano por culpa de la maldita enfermedad.

