Durante el primer tiempo, los españoles dominaron la posesión de la pelota y tuvieron las ocasiones más claras para el gol, pero no consiguieron abrir el marcador.
En el complemento, el equipo de Luis Enrique saltó a la cancha como para arrasar, pero el tanto de Chiesa los tomó por sorpresa.
El DT español ordenó el ingreso de Álvaro Morata a los 15’ de juego y 20’ más tarde, el mismo jugador emparejó de nuevo la balanza.
En la prórroga no cambió la historia, por lo que el juego se definió mediante los penaltis; Dani Olmo y Morata fallaron sus disparos y los italianos se impusieron por 4-2, siendo el primer finalista de la Eurocopa.

